Domingo 7 de marzo. 18:10. M5 rumbo Southwest, rumbo a casa. El fin de semana se acaba y para nosotros ni siquiera ha comenzado. Ha sido un finde de trabajo, una de esas "ferias" agrícolas. No ha estado del todo mal, al fin y al cabo es una de las pocas ocasiones que establecemos contacto con el consumidor final, escuchar sus problemas, solucionar sus dudas y tratar de ayudarles. ¿El resultado? Nunca lo llegamos a saber a ciencia cierta, ya que no es algo que se pueda medir facilmente en forma de ventas... pero bueno, el trabajo esta hecho y es hora de volver a casa.
Seguimos avanzando kilómetros y el sol sigue su recorrido en su encuentro con el horizonte. Hay algo familiar en el aire, tal vez sea la luz y el hecho de tener a Ben al volante, pero me asaltan recuerdos de Mayo del año pasado, en Croacia. Si no fuera por la temperatura exterior (2.5º) y por que nos falta el tercer mosquetero, juraría que estamos a punto de llegar de vuelta a Dubrovnik. Al igual que hoy el sol decaía y tras 5 días de andar de arriba abajo estábamos cansados y deseosos de llegar a "casa", o bueno a cualquier lugar donde poder darnos una ducha, cenar y descansar.
Fueron unas vacaciones inmejorables. Tal vez la falta de expectativas o el no haberme planteado nunca el ir ni a Croacia ni a Bosnia ayudó, pero al final lo que empezó como una invitación vía Facebook se terminó convirtiendo en una experiencia inolvidable. Tenía a los amigos, tenía las ganas... ¿qué más necesitaba?
Como decía guardo muy buenos recuerdos de aquel viaje, no solo por la belleza y diversidad de los paisajes que nos encontramos si no por la calidez con la que nos recibieron allí donde fuimos. Por el carácter alegre y amable de esta gente cuesta creer que allí hubiera una guerra hace menos de 20 años. Sin embargo calles y edificios muestran otra realidad y te hacen pensar en lo duro que tuvo que ser vivir en la zona a comienzos de los 90. Marcas de balas y explosiones son visibles aquí y allá. Supongo que hay heridas que tardan bastante en cicatrizar. Lo cual sirve para no olvidar lo ocurrido y evitar que vuelva a suceder.
En fin, la realidad es que el Mediterráneo queda demasiado lejos en este momento y nosotros aún seguimos en la M5, pero al menos como en aquella ocasión disfrutamos de buena música para hacer la vuelta más llevadero...

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